domingo, 14 de noviembre de 2010

DESARROLLO LOCAL - MUNICIPIO MODERNO Por Dr. Ruben Wernik

Desarrollo local: ¿hacer o promover?

Municipio moderno: promotor del desarrollo

¿Qué tipo de desarrollo local queremos?


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Desarrollo local: ¿hacer o promover?


La iniciativa propia es un elemento diferenciador entre municipios exitosos y los que no lo son. Es cierto que se requieren recursos, conocimientos, información y contactos externos, pero es la iniciativa local quien genera condiciones para obtenerlos.


El talento y la iniciativa local a veces están sumidos en letargos parroquiales de larga data. El desafío es dinamizar el accionar local asegurando justicia distributiva y respetando la cultura y las tradiciones del lugar. El esfuerzo por superar inercias locales arranca por un liderazgo que sepa sumar voluntades. Ese liderazgo puede emerger de universidades, organizaciones de desarrollo o religiosas, movimientos sociales, políticos o empresariales, entre otros.


El municipio moderno adopta formas nuevas de gestionar los asuntos locales: promueve además de hacer. No ya tan sólo hacer por sí mismo sino que trata de promover que se haga, lo cual permite incidir más allá de la propia capacidad financiera y de gestión. Para poder operar con esta estrategia se necesita contar con apropiados instrumentos de promoción, diferentes de los tradicionales. Desarrolladoras de negocios locales o comunitarios, redes de inversores ángeles comprometidos con la localidad, fondos locales de apoyo a la inversión productiva son algunos de esos instrumentos de nueva generación. El municipio puede promoverlos pero no necesita financiarlos ni gestionarlos; organizaciones sociales de desarrollo y actores privados se encargan de eso. Requiere sí de credibilidad y transparencia para poder convocar.


La acción de promoción privilegia nodos estratégicos de intervención, áreas prioritarias dinamizadoras de la realidad local. El foco es la movilización de voluntades; el éxito se sustenta en una permanente reflexión sobre cómo evoluciona la coyuntura y en la capacidad de ajustar la marcha a medida que cambian las circunstancias. Es como conducir en una ruta con situaciones inesperadas, con accidentes geográficos y de los otros. Los pilotos habrán de combinar el buen manejo y los cambios de marcha que fuesen necesarios, pero sin ignorar el rumbo o destino que desean alcanzar.



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Municipio moderno: promotor del desarrollo


Los municipios enfrentan necesidades sociales mayores que los recursos que controlan... pero quizás no sea realmente así. Ocurre que los recursos con que cuentan no son tan sólo activos físicos o financieros sino también otros activos “intangibles” asociados con su credibilidad y capacidad de iniciativa.


Consideremos para ilustrar este punto el circuito local de ahorro e inversión. En ocasiones existen los recursos financieros y organizativos pero no se aplican localmente porque no hay vehículos institucionales para transformarlos en inversión productiva. Es que son pocos los ahorristas que tienen la capacidad o la información para evaluar un proyecto de inversión, los antecedentes de quienes lo promueven y además monitorear su ejecución. Tampoco querrían comprometer sus ahorros con el riesgo de una sola operación. En cambio, un Fondo Local de Apoyo a la Inversión Productiva puede intermediar entre el ahorro y la inversión, encontrar oportunidades locales, diversificar el riesgo y enriquecer el proceso con valor agregado no financiero (estructurar de la mejor forma el proyecto, ofrecer contactos, supervisar la gestión). El gobierno local puede promover la creación de un Fondo, una Desarrolladora de emprendimientos productivos y una red local de inversores ángeles social y ambientalmente responsables que, en conjunto, son capaces de respaldar un buen número de proyectos locomotores en su localidad, aquellos que arrastran en su crecimiento a cientos o miles de pequeñas productores. Por cierto que de igual forma pueden promoverse iniciativas en materia de educación, salud, turismo, etc. En todos los casos el protagonismo del gobierno local es determinante pero indirecto y subsidiario, ya que no ejecuta un presupuesto de obras sino un programa de iniciativas.


La ejecución de sólo actividades que tengan asignación presupuestaria limita el impacto que un municipio moderno necesita tener. En cambio, la promoción de iniciativas de otros actores puede movilizar una masa de energía social infinitamente superior.

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¿Qué tipo de desarrollo local queremos?


Quienes administran fondos de inversión en el Hemisferio Sur señalan que no es sencillo encontrar buenas oportunidades; hay ideas pero no proyectos. Pero al mismo tiempo les asusta la innovación, prefieren lo conocido; tampoco consideran los efectos secundarios de sus inversiones. Pocos evalúan correctamente el riesgo real de una iniciativa productiva; muchos utilizan criterios que reflejan percepciones prevalecientes en el mercado.


Lo grave es que el tipo de desarrollo local - el carácter de nuestro desarrollo- está influido por cómo se oriente la inversión. Si, por ejemplo, se financiasen proyectos que tuviesen un reducido efecto multiplicador, “arrastre” de pequeños emprendimientos, entonces el carácter del desarrollo local no será movilizador de otras potencialidades del lugar.


¿Será posible promover inversiones que, además de ser rentables, maximicen efectos positivos sobre la economía local? Este es un terreno resbaladizo porque son muchas las variables y los factores que intervienen en los procesos económicos. El mundo de los negocios es complejo pero puede mejorar su orientación si somos capaces de sumarle conocimiento, información, contactos, experiencia. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo integrar a los proyectos de inversión una visión realista de desarrollo local sustentable?


Necesitamos sumar nuevos actores económicos que sean portadores al mismo tiempo de valores de rentabilidad y sustentabilidad. Esto es, organizaciones de nuevo cuño cuya propia racionalidad les obligue a satisfacer el triple criterio de ser económica, social y ambientalmente responsables. En esa categoría se encuadran los nuevos Fondos Locales de Apoyo a la Inversión Productiva.


Los gerenciadores de esos Fondos deben operar respetando el mandato que reciben de quienes fueron convocados para aportar capital. Es por tanto crítico escoger bien cómo integrar el capital del Fondo; ahí está la madre del borrego. Accionistas mezquinos establecen criterios y prácticas mezquinas. Accionistas responsables buscan la mejor rentabilidad posible en proyectos de inversión que sean al mismo tiempo capaces de dar paso al desarrollo local que queremos.

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